El taller del artista: Una caja de sueños

por el 06/11/17 at 3:40 pm

 

EL TALLER DEL ARTISTA, UNA CAJA DE SUEÑOS.

¿Dónde trabaja el creador de arte, en cuál horno se cuecen las obras artísticas?. La respuesta es clara, en el taller.

Courbet, El taller del pintor

 

Toulouse Lautrec

Moisés Pellerano y María Amalia Pimentel en el taller de Chavón. Foto FC

El taller se asocia con los gremios y tiene su origen en la Edad Media. Hasta hace muy poco el término taller estaba minusvalorado y se utilizaba el afrancesado Atelier, o más eufemístico el de Estudio. Hoy el idioma español tiene cada vez más prestigio y el término taller es el preferido. Es que taller da una idea de trabajo duro, arduo y de obra trabajada minuciosamente, con amor al trabajo como el artesano medieval.

En el taller es dónde está reunida toda la parafernalia del artista, sus pinceles, pinturas, caballetes, libros, fotos, piezas recogidas en la calle, artículos de periódicos y revistas sobre él o sobre otros, y hasta objetos íntimos. En el taller es donde vemos el comportamiento primario del individuo artista, del ser que tiene que cohabitar con objetos y personas para crear imágenes, ideas y sueños.

Mesa de trabajo de Kenia Brea.

Lucien Freud en su taller

Le damos un vistazo a varios talleres de  artistas para husmear sus intimidades y para que nos hablen un poco sobre su idea del Taller. Todos han coincidido en algo: Lo que necesitan los talleres es luz. Luz, porque es su materia prima. Amaya Salazar, Said Musa, José Cestero, José Miura, Kenia Brea, Maurizio Lanzillotta, y Toulousse Lautreac, así como el taller-aula de Chavón, entre otros. Todos con geniales y aplicados artistas.

AMAYA SALAZAR

Tiene un taller junto a su residencia, en el centro de la ciudad y sobre uno de los farallones de Santo Domingo, lo que hace que pueda ver el mar Caribe, la costa y gran parte de la ciudad con solo torcer la cabeza. Es un taller limpio y ordenado, pero que transmite muchas ideas e imágenes. Cuando ella no está físicamente en el taller se siente su presencia. Su taller es ella y cada uno de los elementos que contiene también es ella.

 

Amaya Salazar en su taller. Foto Maglio Pérez

FC: ¿Qué piensas de tu taller?

AS: Pues que paso gran parte de mi vida en él, y que es imprescindible para poder crear.

FC: ¿Cuántos talleres has tenido?

AS: Sólo dos, y ambos han estado contiguos a mi casa. En el que estoy actualmente lo encuentro un poco pequeño ya, necesito más espacio para trabajar las obras. Es que muchas veces estás trabajando en algo y tienes que dejarlo en un rincón para que vaya madurando la idea, y luego vuelves con él; pero mientras tanto vas trabajando en otra cosa.

FC: Y a ti te favorece que trabajas también escultura ¿no?

AS: Así es. Y trabajar en varias cosas a la vez te genera nuevas ideas, nuevas imágenes que enriquecen a todo el conjunto.

FC: ¿Qué se necesita en un taller?

AS: Luz, sobre todo mucha luz. Luego están los caballetes, así en plural, los pinceles, y mucha variedad de pintura, porque nunca sabes cuándo vas a necesitar un color para dar un matiz. Pero la luz es lo principal para mi.

FC: ¿Has compartido taller alguna vez?

AS: No, nunca. El taller es algo muy personal, necesitas tu propio espacio para pensar la obra, verla y entrar casi en una comunión personal con ella.

SAID MUSA

Said Musa posee uno de los rincones más atractivos de la ciudad colonial. Y tiene la suerte de que ese local tan atractivo es su taller. Es una amplísima casa colonial muy cerca, casi pegado, de todo lo que tiene historia en esa zona.

Atelier Said Musa por Said Musa. Foto FC

Su taller ha sido hecho poco a poco, pues tiene varias áreas. En él uno encuentra una escalera de caracol hecha con un trapiche original, bellísima. Esa escalera da a una mezzanine desde la cual se puede contemplar la parte central del taller desde una posición que asemeja un púlpito catedralicio. Su taller es bastante frecuentado por amigos, pintores, y críticos. Muchas de esas visitas son para enseñar el taller a algún extranjero visitante, para mostrar las bellezas que guarda la ciudad colonial, y eso es el taller de Said una gran belleza.

FC: ¿Qué piensas de tu taller?

SM: El taller es una extensión del artista, del ser artista. En mi caso mi taller es y ha sido un reto de composición más. Creo que el taller refleja bastante la personalidad del artista. Veo el taller como una caja de sueños.

FC: ¿Cuántos talleres has tenido?

No muchos, quizás 4 o 5. Es que no es bueno estarse moviendo tanto de un taller a otro, por lo que te decía antes de que el taller es algo muy personal que se va haciendo poco a poco, con cariño, con obras. Cada obra lleva marcada dónde fue hecha, en dónde se elaboró cada detalle.

FC: ¿Qué se necesita en un taller?

Luz, se necesita luz que es la esencia de nuestra creación. Ya sabes aquello de que “…y Dios dijo hágase la Luz..¨. Y luego vienen todas las herramientas propias del oficio. Pero tienes que estar a gusto en ése ámbito que vas construyendo para crear, debe ser un lugar donde cada cosa sea parte tuya, que cada cosa que haya tenga su historia personal, íntima contigo mismo. El proceso productivo de la obra de arte, al igual que otros muchos factores intervienen en la creación y eso se le da forma en el taller.

FC: ¿Has compartido taller alguna vez?

SM: Muy pocas veces, y por espacios muy breves. El taller es algo personal, marca tu personalidad y tú lo marcas a él. Hay una intimidad en el taller que casi obliga a que sea sólo de una persona, de un artista.

Taller Said Musa. Foto FC

 

 

 

JOSE CESTERO

José Cestero es el paradigma del artista que vive en su propio mundo. Es una especie de Quijote que trabaja y vive la Ciudad Colonial.

Cestero en su taller, con su dulcinea al fondo. Foto FC

 

Su taller es la Zona Colonial, él no necesita más que eso y luz. Actualmente tiene su taller en una plaza de la calle El Conde, que es paso obligado para coleccionistas, artistas, y amigos. En un pequeño local que posee lo imprescindible para pintar se desarrolla el proceso de creación de Cestero. Es un mundo de calles, monumentos y personajes de la Ciudad Colonial pasada y presente, y además, de personajes de la literatura universal o de íconos de la cultura pop, que son parte de su vida y de su creación. Tiene el taller más sobrio que se pueda tener, pero eso no quita el encanto del sitio, al contrario lo agranda.

FC: ¿Qué piensas de tu taller?

José Cestero en la calle El Conde. Foto FC

JC: El taller está en ti, en tu cabeza. Todo lo que uno necesita lo lleva uno encima; pero eso sí hay que tener algo en la cabeza o encima para poder hacer cosas. Hay que ser un artista, un artesano del arte para poder llevar un taller en la cabeza. Mi taller lo construyo cada día, con mis experiencias, mis pensamientos y mi vista de lo que pasa por este mundo.

 

José Cestero en su taller. Foto FC

FC: ¿Cuántos talleres has tenido?

JC: Varios. Pero donde más tiempo he estado fue en el del edificio de Mateco, en la avenida Independencia frente al cementerio. Como te dije, el taller es algo moldeable, algo plástico que uno lo puede hacer en cualquier sitio con tal de que tenga luz.

FC: ¿Qué se necesita en un taller?

JC: Eso, luz. Y además necesita tener un pintor y sus herramientas. Sin pintor no hay taller, sin luz no hay pintor.

FC: ¿Has compartido taller alguna vez?

Muy pocas veces, pero sí he compartido y si hay que compartirlo lo comparto. Aunque reconozco que uno necesita a veces cierta privacidad, cierta intimidad para ver la obra, para trabajarla tranquilo.

JOSE MIURA.

Nítido, casi como un estuche de recuerdos o un Haiku, así es el taller de José Miura. En él se ven muchos objetos traídos de muchas partes. Objetos de gran valor artístico y suponemos que sentimental. Es el taller de un hombre que ha vivido mucho y bien. Es el taller de un artista que ha pintado mucho y bien. Está en un apartamento en piso alto, con vistas.

 

El taller de José Miura. Foto Maglio Pérez

FC: ¿Qué piensas de tu taller?

JM: Mi taller es mi espacio favorito, el reflejo de mi ser. Lo llamo “El mundo Miura”, porque siento que me representa, de que es casi yo.

FC: ¿Cuántos talleres has tenido?

JM: Este es el tercero y esperemos que sea el definitivo, ¡ ya llevo en él 27 años !. Al ser algo tan personal es difícil el cambiar de taller.

 

José Miura en su taller. Foto Maglio Pérez

FC: ¿Qué se necesita en un taller?

JM:  Luz natural, ventilación y un buen sistema de seguridad. Todo lo demás viene con el acto en sí de la creación. Cuando se está en el estado privilegiado de crear se trasciende tanto que cualquier herramienta es válida para la creación artística

 

MAURIZIO LANZILLOTTA

El taller de Lanzillotta está en Madrid, en una estrecha calle paralela a la Gran vía y que desemboca en la calle San Bernardo, es taller-casa, allí organiza sus ideas y el trabajo. También considera el aula de clases como un taller paralelo, Lanzillotta es profesor en una academia de arte -“El Estudio”- que está ubicada muy cerca del Prado y de la zona de museos de Madrid.

Taller de Maurizio Lanzillotta

FC: Qué significa el taller para ti?

ML: Es el sitio que te abstrae de todo, algo parecido a La Quinta del Sordo de Goya, donde te enfrentas a ti mismo con el arte, las ideas sobre el arte, tus miedos, tus esperanzas y tu convicción de artista. Desde que trabajo en casa he perdido el sentido del “horario de trabajo”.

FC: ¿Y tu primer taller?

ML: La foto que te envío corresponde  a los años en que utilizaba un viejo local comercial como taller, de unos 200 metros cuadrados, en plena Gran Via de Madrid. Estaba abandonado y el propietario me permitió utilizarlo para pintar. De esta manera, gracias a los disolventes y las resinas que utilizaba, se mantenían alejados de la casa insectos, ratas y bichos en general… Los vecinos estaban agradecidos, y yo disfruté durante casi 10 años de este magnifico lugar. El problema era que, dada la localización centrica de mi estudio, ya que todos los artistas que conocía solían tener estudios en las afueras y en barrios más baratos que el centro de la ciudad, yo recibía constantemente visitas de amigos artistas, criticos, galeristas y clientes. Era dificil mantener la concentración necesaria a la actividad artistica, pero tengo que decir que nunca vendí tantos cuadros directamente en mi estudio como en aquel periodo.

M. Lanzillotta en su taller de Madrid. Foto FC

3 Responses to “El taller del artista: Una caja de sueños”

  1. MANUEL TORIBIO

    Ago 26th, 2012

    ME ADHIERO A LA CONCEPCIÓN DE SAID MUSA, CUANDO PLANTEA EL CRITERIO DE QUE EL TALLER ESTÁ EN LA MENTE DEL ARTISTA (SI ESTE LA TIENE), DADO QUE EL CREAR NECESITA UN ESTIMULO, NO NECESARIAMENTE UN ESPACIO FÍSICO, AUNQUE SI LA CREACIÓN LO REQUIERE, ESTO SERÍA MAS ADELANTE, UN DESAFÍO LOGÍSTICO DE LA MISMA CONCEPCIÓN CREATIVA.

    CREO LO MÁS IMPORTANTE DE UN ESPACIO “TALLER” ES QUE TE PERMITA LOGRAR LA SOLUCIONES TÉCNICAS DE TU CREACIÓN…
    ALLÍ DONDE TODAS LAS IDEAS DE TALLER SE ACOMODEN AL ESPACIO QUE SE DISPONE.

    • fernandocasanova

      Ago 26th, 2012

      La idea es de José Cestero, si te fijas Said lo cita y pone JC. Me gusta mucho tu opinión, debió haber estado en el reportaje junto a tu taller. FC

  2. J. Luis Alvarez

    Ago 28th, 2012

    Ahora hay “artistas” que su taller es una computadora y un plotter y nada mas. Je,je,je.

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