Brasil en Dominicana. Diez fotógrafos y un curador

por el 18/09/12 at 9:08 am

Diez fotógrafos y un curador de Brasil 
Por Cristiane Grando

Diógenes Moura. Foto Marvin del Cid

En la exposición Dos filhos desta terra?/¿De los hijos de esta tierra?, especialmente pensada para PHOTOIMAGEN 2012, el curador brasileño Diógenes Moura, además de reunir fotografías de Adenor Gondim, Claudia Guimarães, Edu Simões, Felipe Morozini, Helena Martins-Costa, Marlene Bergamo, Mestre Júlio Santos, Pablo di Giulio, Ricardo Barcellos y del colectivo Cia de Foto, logró construir un mosaico de retratos del pueblo brasileño y la ciudad grande con todo lo que esta involucra de belleza y dolor, alegrías y problemas sociales, con el objetivo de presentar a los dominicanos la diversidad cultural de un inmenso país como Brasil. Su mirada de curador experimentado llega a tocar la genialidad al crear una verdadera obra maestra a partir de aproximadamente 100 imágenes. Además de su mirada crítica, Diógenes Moura, como gran escritor que es, construye para cada serie de fotografías un texto poético: elije palabras exactas –un trabajo de orfebre– para analizar profundamente la obra de estos 10 renombrados fotógrafos, 10 textos vinculados entre sí y recreados con palabras bajo un signo poético que forman parte del texto introductorio de dicha exposición. Según Moura, se trata de “un país visto y pensado de los ojos para adentro, donde las creaciones de cada uno de estos artistas que aquí presentan sus obras, siguen en busca del descubrimiento de un rostro brasileño, mestizo, y de la procura de respuestas que son valiosas para nosotros: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Para dónde vamos? ¿Cuántos países somos nosotros?” Todos estamos invitados a (re)ver esta magnífica exposición en el Museo de Arte Moderno (MAM) de Santo Domingo los meses de septiembre y octubre. Quizás cada uno de nosotros encontremos respuestas varias a estas y otras preguntas que la exposición nos propone y que nosotros mismos podemos hacernos: (re)ver imágenes como una forma de ir al encuentro de la diversidad cultural de un país.

Cristiane Grando. Poeta brasileña

A continuación una muestra de las obras de esos fotógrafos de Brasil, algunas de ellas están expuestas en el  MUSEO DE ARTE MODERNO de Santo Domingo, para Photoimagen 2012.

Adenor Gondim
(Rui Barbosa, Bahía, 1950) 

Adenor Gondim

Entre lo Profano y lo Sagrado: Trata el pasaje y la permanencia ancestral entre las integrantes de la Hermandad de Buena Muerte (Irmandade da Boa Morte), una cofradía afro-católica barroca, cuya historia se confunde con la masiva importación de esclavos de la costa de África para el Recôncavo Baiano, región donde está ubicada la ciudad de Cachoeira y donde hoy está instalada esta Hermandad. Constituida solo por mujeres negras, algunas de ellas descendientes de esclavos. Las celebraciones de la Buena Muerte son realizadas en la segunda semana de agosto, durante tres días, en un festejo donde los santos de la iglesia católica son alabados al lado de los orishás; donde las letanías son entonadas con la misma fuerza con la que canta y baila el samba-de-roda la comunidad profana; donde, asimismo, la comida para Oxalá, servida los viernes blancos, es tan respetada como la maniçoba, un manjar típico de la región. Adenor Gondim fotografia esta Hermandad desde 1990. De los ojos para adentro, su fotografía retrata la preservación de una memoria y de un fundamento sin el cual no sería posible entender la historia de una identidad brasileña aún en formación. Mucho menos entender la fuerza de un pueblo limítrofe que se manifiesta entre fe, deseo, sudor, dolor y placer. (DM)

Pablo di Giulio
(Buenos Aires, Argentina, 1957)

Paulo di Giulio

Del Real al Inconsciente: Es una serie de imágenes producida en el Carnaval de 2006 y 2007, en el Sambódromo de Río de Janeiro, en un momento de interiorización antes de comenzar el desfile de las escuelas de samba. Al lado del fútbol, Brasil es conocido internacionalmente y perversamente como país del Carnaval. Ni el fútbol ni el Carnaval son verdades que caracterizan nuestra compleja realidad. Pablo di Giulio vive en Brasil desde 1964. Los personajes del samba que aparecen en sus imágenes son verdaderos. Muchos de ellos viven en las comunidades (antes llamadas favelas) conviviendo entre la violencia y el afecto. En estas dos noches cuando los desfiles se desarrollan, el mundo alrededor de cada uno de ellos se modifica: la fantasía domina el imaginario del cuerpo sudado; de la voz que canta el samba-enredo; de la expectativa con la victoria o la derrota de la escuela de samba de su corazón. De ojos cerrados, el fotógrafo ve el otro como a sí mismo: uno, solitario, que se guarda dentro de la fantasía; otro, en el medio de la multitud, con las manos abiertas. Manos que hablan tanto como los ojos cerrados de cada individuo. Todos ellos juntos. ¿Cuál de ellos nos domina? ¿Y cuál será nuestro verdadero rostro cuando la fiesta termine, cuando el día amanezca? Entonces tenemos una narrativa en vértigo: ¿a quién pertenece la verdad de un retrato que será visto el día siguiente? (DM)

Marlene Bergamo
(São Paulo, São Paulo, 1965) 

Marlene Bergamo

 

Del Ahora al Infierno Adelante: Son imágenes totalmente producidas durante la madrugada en Bom Retiro, un sector de la región central de la ciudad de São Paulo que surgió en 1820 y que fue así bautizado porque era un área noble de pequeñas y grandes fincas. A partir de 1867, con la inauguración de la Estación Luz, el sector se tornó pasaje obligatorio de inmigrantes de varios orígenes que desembarcaban en el Puerto de Santos. Construido en gran parte por la mano de obra de migrantes llegados del Nordeste de Brasil, después allí llegaron los inmigrantes portugueses, seguidos por los italianos, judíos, griegos y, más recién, coreanos y bolivianos. Es un espacio dedicado a la industria textil con alrededor de 1200 tiendas que actúan entre el casi sofisticado y el popular. Tiene gran movimiento por el día. Cuando el sol se va, personajes soturnos en su abandono vagan por las calles desiertas. Marlene Bergamo utilizó bajas luces para revelarlos en situaciones casi imperceptibles, sombras en las sombras de la noche. Por allí pasan y duermen los que trabajan como carroñeros, los que perdieron sus casas, los que están descomponiéndose con los labios pegados en el pico fino de los cachimbos de crack. Es la poética urbana y cruda de una ciudad en constante reconstrucción. Un grito parado en el aire. (DM)

Ricardo Barcellos
(Porto Alegre, Rio Grande do Sul, 1962)

Ricardo Barcellos

Del Viaje Vertical: ¿sueño o pesadilla? Edificios vacíos anuncian mensajes como gigantescos tabloides, se transforman en piel tatuada de signos, esqueletos urbanos abandonados. Nosotros construimos el escenario: haga su historia, anuncia la constructora con su pequeño “poder” de imaginar lo que el otro va a querer en una relación emocional con su futura vivienda y su conquista del espacio propio, ambas comprometidas. Financie su sueño de confinamiento y serás feliz: este es el reflejo de la moneda perforada del capitalismo. ¿Cuál es la salida? Una de las cuestiones que movilizan la serie fotográfica de Ricardo Barcellos está en la relación de los condominios verticales como generadores de entropía: sistemas cerrados, desorganización (¿o sería organización?), caos urbano. En una atmósfera onírica donde la luz fue trabajada con la intención de no ser posible determinar el tiempo real, el lenguaje fotográfico del artista también se torna ambiguo: ¿sueño o pesadilla? Qué haremos con el viaje vertical frente a las localidades agotadas en un mundo contemporáneo donde la mayoría de la población pasó a accionar de tres formas: ¿toman préstamos, se reproducen y compran autos? (DM)

Cia de Foto
(São Paulo, São Paulo, 2003) 

Cia de foto

Entre la Naturaleza de las Cosas: La lluvia es un ejercicio realizado por la Cia de Foto a partir de un reverso de la naturaleza en la ciudad de São Paulo: las lluvias de verano. Diluvios agravados por el mundo de concreto estruendosamente construido de punta a punta de la metrópoli. En la serie formada por ocho fotografías y una película de 28 minutos, la propuesta es tener la lluvia como forma, como espacio estético para la creación de cuadros sucesivos. Delimitar la trayectoria y el flujo de los transeuntes en una ciudad que ya no soporta su propia rutina, incluso frente a un hecho que bien podría ser natural. La ciudad se detiene. Tan inmensa y tan frágil. Frágil como todos nosotros. Los retratos fueron realizados en el justo horario en que la población se mueve de regreso a la casa tras un día de trabajo. Una cámara parada da la secuencia a esta especie de agonía: la luz, los gestos, la expresión de la mirada. La película fue captada en el Jardín Pantanal, en la periferia. Un embate entre una absurda rutina versus la aparente calma de una situación incontornable. (DM)

Mestre Júlio Santos
(Fortaleza, Ceará, 1943)

Mestre Julio Santos

Del Retrato Interior al Exterior del Retrato: Es una serie concebida por Mestre Júlio Santos en su pequeña sala de atelier en un barrio sencillo de Fortaleza. Uno de los raros artistas vivos en trabajar con la técnica de la foto-pintura en Brasil -actualmente utilizando el photoshop- su oficio es el de imprimir su mirada frente a la imagen de los “otros”. ¿Será por esto que al romper la línea del tiempo entre la fotografía que le es entregada como punto de partida y la otra -la misma, que será devuelta a cada cliente- esta mirada se mantendrá la misma, aun cuando la memoria de cada imagen gane otros colores, un semblante, joyas, aderezos? Podrá incluso pasar a otro escenario, pero en ningún momento perderá su memoria/identidad. “Una fotografía no es un espejo. Frente al espejo siempre queremos parecer jóvenes, materia de consumo; cometemos los mismos engaños. Frente al espejo no nos perdonamos, queremos ser bonitos, adorados, encantadores, cuando en verdad el tiempo ya nos sacó esta posibilidad. Una foto-pintura es el revés de todo esto”, dice el artista. (DM)

Claudia Guimarães
(São Paulo, São Paulo, 1970)

Claudia Guimaraes

Del Deseo: Entre un cuerpo y otro parte de un diario realizado por Claudia Guimarães cuando “todos los gatos son pardos”: la noche, la madrugada y sus derivados. Introducida en el contexto de sus imágenes, la fotógrafa recorrió las noches brasileñas con una especie de cámara íntima para dejar claro que quien fotografía y quien es fotografiado, son frutos del mismo medio: clubbers, gays, el pueblo de la moda, drags, travestis, prostitutas, putos, profesionales de la noche. Todos ellos al borde del deseo. Todos al borde del mundo. Todos al borde de sí mismos en espacios con pocas luces. Unos con un cuerpo dentro del otro. Otros con la mirada disponible. Un diario donde cada uno describe a su manera el tiempo en que vivimos frente a las máculas sociales, políticas, afectivas. Para la fotógrafa no existe la imagen síntesis y definitiva. Lo que importa es el conjunto: todos juntos. Para ella lo que hace sentido son las palabras de Clarice Lispector: “No hay hombre o mujer que al azar no se haya mirado al espejo y se haya sorprendido consigo mismo. Por una fracción de segundos uno se ve como un objeto a ser mirado. A esto se llamaba tal vez narcisismo, pero yo llamaría alegría de vivir. Alegría de encontrar en la figura exterior los ecos de la figura interior: ¡Ah!, entonces es verdad que yo no me imaginé, yo existo”. (DM)

Felipe Morozini
(São Paulo, São Paulo, 1975) 

Felipe Morozini

Entre el sol, la puerta, la ventana: Es el resultado de la vida en una gran metrópoli, São Paulo, donde la playa más cercana está a unos 200 kilómetros, y aquí, en esta inmensa ciudad, donde edificios nacen como árboles de concreto y alma y lujo y miseria y pensamiento y corrupción y violencia y pasión y más el desafío de vivir y sobrevivir todos los días, tomar un baño de sol es casi una acción épica. Felipe Morozini vive en la Av. São João, sobre un monstruo arquitectónico paulistano llamado Minhocão. Con su cámara/binóculo/ojo pasó a descubrir la rutina de sus antiguos vecinos, ahora personajes dentro de un modo de vivir en movimiento entre la puerta, el balcón y la ventana, en busca de algunos rayos de sol. Pero esto no quiere decir que São Paulo sea una ciudad sin afecto. Tal vez sea la más verdadera de las ciudades brasileñas. Todo dentro de esta metrópoli es límite, especialmente el tiempo: 24 horas diarias no caben para cada uno de nuestros días. Las imágenes del fotógrafo proponen un hoyo en la membrana del lenguaje considerado documental: no sería un robo en la intimidad ajena. Nada tan coherente. ¿Sería entonces la constatación de fragmentos de la existencia humana en busca de un bello cuerpo exterior? No. Así de simple. Así de complejo. Así de saludable. Así de enfermo. Así de trágico. Así de bello. (DM)

Edu Simões
(São Paulo, São Paulo, 1956) 

Edu Simoes

¿De los Hijos de esta Tierra? : Si la mirada del otro surge de su más allá, entonces él no se asemeja a nada, solamente a él mismo. De esta forma, un retrato fotográfico podrá ser revelador de esta frontera: ir del antes al mucho más allá. También podrá construir una narrativa al mismo tiempo pictórica y literaria. Pero ¿cuál es el riesgo que se corre frente a un retrato? Todos. Como medio y como fin. ¿De qué forma una figura anónima podrá ganar una identidad para siempre a partir del momento en que la miramos por primera vez dentro de la fotografía? Los retratos de Edu Simões forman parte de este flujo entre preguntas y respuestas. O sin repuestas. Él fotografió hombres y mujeres que viven en las capitales y en pequeños pueblitos en Brasil adentro: en Recife (Pernambuco), Boa Vista (Roraima), Canudos (Bahía), São José de Belmonte (Paraíba), Rio Jaruá (Amazonas), Belém (Pará). Sus imágenes representan el más puro semblante del hombre mestizo brasileño. En todos los retratos hay la marca de un pueblo en constante mutación. Estos aspectos pueden sutilmente ser notados en el cuerpo y su forma de ser, la mirada, el vestuario, el paisaje donde cada uno de ellos está insertado. Todos estos personajes aquí nacieron o, venidos de otras patrias, aquí se quedaron. Son brasileños, por tanto. Todos tienen un nombre, una historia. En cada uno de ellos hay un país interior. Una frontera que podrá ir del antes al mundo más allá. (DM)

Helena Martins Costa
(Porto Alegre, Rio Grande do Sul, 1969)

Helena Costa

De un Otro mismo Yo: Tiene como punto de partida colecciones de retratos extraidos de archivos anónimos recogidos de expolios, ferias y mercados de libros usados. Trata de una fotografía frente a otra, sin comparación, resumidas en la lógica de la semejanza en la configuración de los cuerpos retratados. Uno pasa a ser el otro. Toda la cuestión de imágenes puede ser pensada como un estudio sobre el retrato (social) y las convenciones que lo construyen. La rigidez impuesta por la pose parece aproximar la fotografía de la estatuaria. Todos los elementos que componen la escena de estas imágenes -pedestales, telas, flores, la carne de los cuerpos- podrán ser “vistos” como parte de una misma materia, más cercana a la solidez del mármol o del cemento. Mucho más que sus sustancias originales. La ausencia de los rostros y la ausencia de los colores contribuyen para este proceso de aproximación. Entonces, ¿qué vemos frente a estos retratos? ¿Uno, o el otro? Un cuerpo inmóvil. Paralisado. Marcado por la acción del obturador: una guillotina, una ópera, un corte en el tiempo y el espacio.

(DM)

2 Responses to “Brasil en Dominicana. Diez fotógrafos y un curador”

  1. Louisa Miranda

    Sep 18th, 2012

    ay que lindo.

  2. Hortensia

    Sep 18th, 2012

    La fotografía es eso: retrato y documentación. Por eso esta exposición es tan interesante.

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