Las fotógrafas se exponen

por el 18/01/12 at 10:43 am

Adriana Bellini circa 1900

Artículo-Reportaje aparecido en la revista MUJER UNICA.

LAS FOTOGRAFAS SE EXPONEN.

Por Fernando Casanova.

Autorretratos fotográficos de cinco artistas de la luz, de cinco fotógrafas que han hecho de la máquina de fotos un órgano más para poder expresarse, para encontrarse ellas mismas, para poder ser. Son ellas: Maribel Álvarez, Alina Vargas, Mayra Johnson Pratts, Tatiana Fernández y Nicole Sánchez. De portada se presenta un bellísimo retrato fotográfico de Adriana Bellini, la recién declarada por la Asociación dominicana de críticos de arte –ADCA- como la  primera fotógrafa dominicana. La selección de las fotos es una muestra de sí mismas de cinco mujeres que están haciendo con sus creaciones la historia que comenzara Adriana Bellini hace más de cien años.

 

Maribel Alvarez

Alina Vargas

Mayra Jhonson

Tatiana Fernández

Nicole Sánchez

EL RETRATO Y EL AUTORRETRATO.
Los seres humanos somos aquello que de nosotros dicen nuestros retratos. Así van dejando la huella biográfica de esos seres, las biografías sin textos. Y es que el más sincero, o el más falso, de todos los retratos es el autorretrato. En el autorretrato se plasman las ideas que el artista tiene sobre sí mismo, sus fantasías y la colocación de su propia imagen dentro de su sociedad. Hay algunos artistas, como Miguel Ángel Buonarroti, que se autorretrata en el Juicio Final, de la Capilla Sixtina, mientras es rescatado del Infierno Eterno por San Bartolomé, aprovechaba así Miguel Ángel su talento de pintor y sus influencias vaticanas para retratarse a si mismo en la búsqueda de la salvación, pero de la que sólo obtiene un máscara, un pellejo, una imagen exangüe. Existe otro autorretrato, uno muy famoso, el más surrealista, es el autorretrato de alguien que no aparece en el retrato directamente sino a través de un espejo al fondo, y en el que lo que se ve es lo que ve el retratado, es la obra maestra de Diego Velázquez, es “Las meninas”. Las artes, desde un punto de vista más general, como las religiones y las ciencias, parecen más bien un desesperado intento por imponer un sentido a nuestra vida, tan efímera como insensata. Si las representaciones científicas tratan de controlar nuestra vida material sobre la Tierra, las artísticas intentan lo mismo con nuestra vida emocional, con nuestras pretensiones sociales. La fotografía, ya aceptada como una manifestación de las bellas artes, se ha impuesto entre las herramientas que utiliza el ser humano para representar su figura, su imagen en la sociedad, su vida. Podemos decir que hay imágenes bellas o terribles, que tienen fuerza por sí solas, y otras que funcionan mejor dentro de un reportaje porque son más explicativas cuando están en conjunto, y que hay otras, los retratos, con más potencia individual por el carácter particular que le sacan al retratado; pero cuando se trata de hablar de ti mismo con la cámara, ahí la cosa se complica, ahí aparecen las inseguridades personales, los estereotipos, el temor a dejarte ver tal y como eres, el terror al espejo que te refleja pero que lo reflejado ve otro, en plan observador y quizás menos indulgente. La fotógrafa configura su cámara y la lente para exponer a la luz el material grabador de ésta, el objeto a guardar como fotografía no es otro que ella misma, es casi un poema de Borges, la propia imagen reproducida, la personalidad reflejada. Las fotógrafas se exponen, ARTE LIBRE las revela.

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