Las trampas del lenguaje políticamente correcto.

por el 22/07/19 at 7:44 am


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Las trampas del lenguaje políticamente correcto.

Por Fernando Casanova

Saul Steinberg

 

El lenguaje no es transportar un paquete de palabras de una orilla a otra. En estos tiempos el lenguaje se ha convertido en un mero sistema de signos carente de significantes, y en un conjunto de palabras políticamente correctas porque no dicen lo que el parlante quiere decir; sino lo que los otros quieren oír. Con ello se coloniza el pensamiento libre y, tanto el parlante como quien escucha, cavan una trinchera de incomprensión y malos entendidos, sobre todo, de vacuidad. De ahí que la poesía haya desaparecido, los poetas ya no pueden hacer poesía en libertad. No hay libertad, y donde no hay libertad no florece la verdad, no florece la belleza, no florece la vida intelectual; por lo que deja de existir el pensamiento creativo. Se habla de una transformación del mundo desde la transformación y reconstrucción del lenguaje para que la sociedad sea más inclusiva; pero se olvidan que una transformación del mundo presupone la concepción de un mundo en transformación y que una concepción del mundo sólo puede ser lograda mediante una correcta interpretación del mundo, y no desde el cerco y supresión del pensamiento y el lenguaje, libres de camisas de fuerzas. Da la impresión que los intentos actuales de transformar las sociedades no son más que intentos contra el pensamiento, intentos de crear un hombre alienado, incapaz de pensar porque las ideas se les atascan ante la limitación del lenguaje. Quienes tratan de “cambiar” las cosas; los anti sistema, tienen una suerte de religión en la que creen firmemente, en la idea del progreso lineal y su confianza en la seguridad de los resultados de sus métodos de represión, ante todo aquello que huela contrario a su paquete de ideas, se ha convertido en un credo religioso inatacable como todo credo irracional, es decir, en una religión sectaria donde la utilidad y la conveniencia imponen sus criterios, y es ahí donde el pensamiento se atrofia. Las reuniones de dirección en muchas oficinas son cada vez más absurdas. Cuando hay un problema, dicen que hay “un reto”. Cuando bajan las ventas, dicen que hay una “oportunidad de crecimiento “, los empleados ahora son “colaboradores” contrariando así las leyes y el Código de Trabajo. 

 

Uno de los problemas esenciales sobre el pensamiento actual es que ya ese pensamiento huye de las referencias válidas de la tradición, del pensamiento clásico. De ahí que nos preguntemos con cierto temor ¿cómo será el destino del pensamiento en un futuro próximo?. He ahí un reto para el pensamiento. Se requiere de una precisión del lenguaje y no su supresión o enmascaramiento con nuevos términos políticamente correctos, pero carentes de significados. Lo peor de todo el embrollo sobre usos y desusos políticamente correctos es la imposición. Hay pequeños grupos que tratan de imponer la forma de usar el lenguaje en su supuesta búsqueda de la inclusión de todos, y con ello lo que están haciendo es la dispersión de todos en islas de incomprensión lingüísticas.

 

 

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