2 CAMOUFLAGES. JOAN FONTCUBERTA. Por Mónica Sánchez | Arte Libre

CAMOUFLAGES. JOAN FONTCUBERTA. Por Mónica Sánchez

por el 13/04/21 at 6:55 pm

Camouflages de Joan Fontcuberta

Por Mónica Sánchez

Expo “Camouflages”

 

En el espacio expositivo del Museo de la Universidad de Navarra se celebró en 2016 Camouflages, una exposición dedicada al artista y teórico Joan Fontcuberta, realizando una recopilación de su labor fotográfica desde los años 80. Actualmente, se puede seguir accediendo a dicha exposición de forma on-line, https://museo.unav.edu algo que el espectador puede aprovechar junto con toda la información que el museo pone a su disposición para una mejor comprensión de la obra del autor, llena de guiños, sorpresas, particularidades, ironías y engaños.

Sputnik (1997)

Insertados en lo que Joan Fontcuberta llama la “hipermodernidad”, a menudo nos encontramos con que no cuestionamos apenas las verdades que nos llegan: absorbemos pasivamente la información que nos asalta en todo momento del día. Esto no sucede siempre, como muchos afirman cínicamente, por la falta de capacidad crítica de unas conciencias especialmente laxas, cegadas ante las estrategias de los medios. Muchas veces se nos escapa la verdad simplemente por falta de tiempo: ante una hiperabundancia de propuestas, no siempre hay un momento para detenerse, y seguramente tampoco hay siempre interés, para saber si lo que nos muestran es real o no. Las imágenes tienen desde sus orígenes un claro poder comunicativo. Hoy en día, estas imágenes están masificadas, creando una interrelación entre consumismo y visualidad. El uso de la imagen ahora está en manos de todos.

Para el fotógrafo, el interés de la fotografía ya no reside tanto en la nueva imagen: la clave está en su adopción, su nueva significación. Por ello, la imagen de síntesis, como las que se pueden ver en la exposición en Fauna (1997) o Orogénesis (2002), puede tener tanto o más impacto que una imagen real, especialmente a la hora de convencer o de proyectar una fantasía. Dentro de estas líneas, Joan Fontcuberta emplea la fotografía como un instrumento de reflexión visual, que muestra el contraste de la situación actual de la imagen con su nacimiento vinculado al positivismo. Esta reflexión se da con una clave irónica y humorística que se ve claramente en Herbarium (1984), donde el artista realiza una recuperación paródica de la Nueva Objetualidad de Karl Blossfeldt, creando curiosas especies como la Guillumeta polymorpha (1982), en un entorno museográfico que busca aportar un aura de verdad y seriedad a estas imágenes. Haciendo un breve paréntesis, es curioso recordar que las fotografías del autor decimonónico, quien recogió con su cámara toda una serie de especies vegetales, fueron utilizadas en 2017 con fines publicitarios por la marca Loewe, lo cual también nos habla de la resignificación de la imagen en los nuevos contextos que nos rodean, y del conflicto que puede darse cuando esto sucede.

Herbarium

Herbarium

Joan Fontcuberta intenta siempre activar el aparato crítico del espectador. En Sputnik, presenta la historia de Ivan Istochnikov, supuestamente un astronauta desaparecido (una historia que llegó incluso a transmitirse en los medios), que es en realidad una creación fotográfica del artista. Hace así una denuncia de la ambigüedad que puede tener la fotografía documental y las imágenes científicas, algo que se repite en Constelaciones (1993). Esta reflexión sobre los problemas de la verdad de las imágenes y la autoría se repite en otras series como Orogénesis (2002), donde recrea paisajes ficticios, algunos con ecos artísticos, como Cézanne (2003). Esta última obra nos recuerda la obsesión del artista que le da título con la Montaña de Sainte-Victoire, y la frustrante imposibilidad de captar verazmente los objetos de la realidad “tal y como son”, de encontrar su estructura subyacente. Algo que contrasta con las creaciones de Fontcuberta, que olvida el trauma de no poder encontrar la realidad, y juega en su lugar con la mentira. En El artista y la fotografía (1995) el autor nos muestra “obras perdidas” de autores como Picasso, revelando entre los intereses del fotógrafo la naturaleza de la propia imagen y su creación, y la relación del mundo de la fotografía con el de la pintura. Este juego se recupera en Camouflages (2009), donde nos hace buscar las partes reales (inventadas) del propio cuerpo del autor en el icónico cuadro del Greco, El caballero de la mano en el pecho.

Fontcuberta. Caballero con mano en el pecho.

Con la “postfotografía” nace no solo una nueva forma de producir fotografía, sino de relacionarse con la imagen y de cómo percibimos sus valores, con terrenos nuevos y desafiantes como el inagotable y masificado espacio de internet. Joan Fontcuberta explora estos temas y otros muchos con su obra, la cual va acompañada de una gran e interesante labor teórica e intelectual. Demostrando una gran capacidad de interdisciplinaridad, con tintes de ironía, en la que vemos unas raíces teóricas en figuras como Umberto Eco, el artista establece un diálogo con el público cargado de contenidos y estímulos, sin renunciar por ello a una actitud franca y humorística que, en palabras del propio autor, no hace la obra mala, simplemente no la hace aburrida.

Mónica Sánchez López

Mónica Sánchez.

 

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