Daniel Infante. Colores y formas puras.

por el 17/05/12 at 10:50 am

 

“¿Matisse? No, es Daniel Infante, quien nos hace redescubrir el color puro, las formas lúdicas y sensuales de un trópico revisitado por la mirada de un artista con formación y talento…”

Cinco trabajos para aproximarnos a la obra de Daniel Infante: Miñín Soto, Pedro Delgado Malagón, Juan Carlos Mieses, Inés Aizpún y Fernando Casanova hablan y muestran al artista y hablan de algunas de sus exposiciones.

FC

Daniel Infante en su taller.

 

UNA BREVE MIRADA

En un trasiego de tiempo y de época, casi un siglo después, se sienten y retornan, sobre banderolas cromáticas, Vlamink, Matisse, Derain y otros tantos: es el viejo rugir de los fauves que asoma. Planos espacios de primarios colores, atrevidos y puros, sin ningún atisbo lineal que los aprisione.

 

La violinista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como un ritual encantado, aparecen  formas y antiformas que, acodadas en disonante coloquio, intuyen el tema: bodegones nutridos de la espléndida naturaleza, que nos ofrecen al través del cristal creativo de nuestro artista, su más entrañable cosecha. Cada cuadro es una atrevida aventura de luz y color, que te reta y golpea con su estridente y vibrante belleza. Daniel Infante, creador de una auténtica forma de decir arte, nos arrastra con valentía y atrevimiento hasta un extraño concepto de amalgamar la forma y el color. Color sin sombras ni luces; color que pinta, compone y traduce las sencillas cosas cotidianas en hermosa expresión creativa, plena de la más expresiva carga de ese “algo extraño que se siente en la mente”.

Su obra es una bella expresión de su conciencia creadora, sencilla y simple como la oferta naif, pero a la vez extraña y complicada como los atisbos del alma. Daniel desgarra en cada intento su herida sensibilidad artística, y nos entrega un retrato vivo de su compleja personalidad, prisionera y atada a su afán de ofrendarnos belleza y la pura carga emotiva de su espíritu. Juguemos con el amigo Daniel a ver un mundo diferente, bello, lindando en la demencia, complicado a primera vista, pero subyugante al meditarlo. Su mundo, ese mundo de color que va más allá de la verdad o de la mentira. Su mundo, ese trasfondo conceptual y crítico que nos atrapa, nos enerva y también nos abraza con la más franca y cordial bondad de su ser artístico.

Así, de manera trascendente y plena, van tomados de la mano el aguerrido arte de nuestro invitado y la expresiva intención en Daniel de entregarnos su íntima manera de concebir el color y la belleza.

ARNULFO (MIÑIN) SOTO

 

Daniel infante, firma de.

APUNTES DEL TROPICO

Serán los ejes de siempre: el retrato, el objeto, la naturaleza viva, la sustancia exánime. Los planos emancipados y rutilantes. La deflagración del cuerpo múltiple y del cuerpo único. La voluptuosidad de la luz en la carne enmascarada e incesante. El súbito asalto a las formas con implacable nervio de fiera. Esas y otras esencias percibirá quien se acerque a las imágenes de Daniel Infante y sus Miradas Insulares.

 

(Aquí desaparecen las gradaciones de oscuridad y de luz. “¿Esta sombra es más bien azul?, píntela de azul marino, ¿Las hojas son rojas?, póngale bermellón…”. Eran palabras de Gauguin al referirse a la calidad del matiz puro. El reflejo de la realidad es tan sólo la certidumbre del artista. Desde los egipcios era posible mirar, al mismo tiempo, la cara y el perfil; contemplar los dos ojos clavados en la silueta del talante. Veinticuatro siglos más tarde, Picasso violenta la existencia con un asedio de turbadoras máscaras sibilinas. Ya lo dijo él una vez: “para hacer, hay que hacer en contra…”.)

En el Café. Col. Casanova-Aizpún

Y es que en estos cuadros aparecen múltiples y reveladores atisbos. Furor de paroxismos verdes y amarillos y rosáceos. Bosquejos con rastros de azules y disgregadas impudicias. Ademanes infrecuentes y terribles que arquean la forma humana y las escrituras del deseo. Hay mucho de pasión y de crítica en estos lienzos. Ataque ardiente que es repulsa corporal, capaz de proclamar su pasión por las formas alternativamente terribles y deseables en que se expresa la vida. Fiereza carnal que intenta ser argumento y réplica frente a los enigmas de la muerte. Pincelada súbita que lucha contra la naturaleza en tanto la reinventa y la conjura.

En la obra de Daniel Infante descubro una inédita mirada de nuestras claridades, de nuestros clamores y de nuestra fisonomía. Alejada de lo trivial, de lo gastado, de lo tópico del trópico. Una lectura que hoy debemos admirar. Una lozana y amorosa contemplación que, mañana, contribuirá a deshacer secretos: a desnudar de misterios la luz primordial que sofoca estas tierras y estos letargos.

Pedro Delgado Malagón

 

ENTREVISTA AL PINTOR DANIEL INFANTE

Por: Juan Carlos Mieses

JCM. Primero, Daniel, una pregunta que luce sencilla, pero que presiento es fundamental y quizá difícil de responder porque como escritor sé que un artista tiende definirse por medio de su obra y su obra siempre está en perpetua evolución como todo lo que existe bajo el cielo y sobre él. ¿Qué es un pintor?

DI. Un pintor, para mí,  es alguien que asume una postura de creador. Gestando y dando a luz, valiéndose de la pintura, un universo en el que comienza siendo centro y eje impulsador del mismo. Una idea estética que siempre me ha gustado y que podría ayudar a entender el rol que asume el pintor es la idea del Deus Pictor (Dios Pintor) refiriéndose a la exaltación formal y cromática de la naturaleza y concepción del mundo como pintura divina. Dios se convierte en el gran maestro cuyos secretos el pintor debe descubrir y emular. Así el pintor asume la postura de creador, papel que desempeña imitando a Dios en la tarea de crear las cosas.

JCM. He notado que tu visión de la realidad que refleja tu pintura  ha sufrido variaciones en el curso de los últimos años. ¿Esas variaciones se han producido de una manera sosegada o son el resultado de una fuerte lucha interior?

DI. La evolución en mi trabajo es producto de una experimentación constante y de un cambio también constante en la manera de percibir las cosas.  Varios estetas han coincidido en la teoría de que las verdaderas y mas bellas creaciones artísticas son producto de un conflicto-conciliación de contrarios. Yo personalmente me sumo a esta idea estética trágica y creo que mi trabajo tiene mucho de esto. Por eso te diría que a lo largo de los años ha  habido momentos o pasajes en la trayectoria de mi creación pictórica en los que la lucha interior ha estado presente de manera dramática y en otros momentos las cosas simplemente han fluido de manera mas tranquila.

JCM. Así como el lecho de un río cambia constantemente a causa del paso de las aguas, así los acontecimientos y las experiencias nos hacen reformular, a cada momento, nuestra definición como ser humano.  Sé que la pregunta es demasiado ambiciosa, pero ¿cuales elementos, en lo social o en lo personal, son los que provocan, fundamentalmente, tu evolución como pintor y como persona?

DI. Creo que algo de suma importancia para mi evolución tanto en lo humano como en lo artístico es primeramente el amor o el gusto por la vida.  Creo que ese pensamiento esta presente en todas mis decisiones como artista. La familia es un elemento importantísimo, así como la necesidad de experimentar la belleza y el placer como forma de “temperar” la realidad. Elementos como la literatura y la música son de vital importancia para la evolución en mi obra.

JCM. ¿Cuál es tu relación con la naturaleza como punto de partida de la creación?

DI. Pienso en la naturaleza como una fuerza absoluta de la cual trato de ser auxiliar, es decir, ir de lado de esta conociendo y respetando su poder, relacionándome con ella de una manera conveniente y enriquecedora para ambas partes. Creo que la naturaleza es una totalidad caótica que yo, como pintor,  ordeno, compongo y realzo algunos de sus elementos para lograr mis objetivos artísticos.

JCM. La manía de crear un sustantivo que englobe una serie de artistas que de alguna manera tienen algunos aspectos en común,  parece ser una constante, sobre todo en el mundo académico y en los críticos. ¿Qué representan para ti los movimientos pictóricos? ¿Te inscribes en algunos de ellos?

DI. Desde el comienzo de mi carrera siempre he admirado a varios artistas y varios movimientos pictóricos. La Avant-garde europea de principios del siglo veinte con el surgimiento del modernismo luego después del romanticismo es una fuente de la que he bebido bastante. La obra de artistas como Kirchner , Matisse, Picasso, De Kooning, me han abierto puertas en la Pintura.  Algunos entendidos  me han encuadrado como pintor Expresionista y Fauvista, movimientos de los cuales tengo bastante influencia y de los que he tratado de realizar una relectura contemporánea tomando elementos de estas corrientes artísticas para adaptarlos a un lenguaje actual. Veo los movimientos pictóricos como un léxico del cual el pintor se apoya para lograr transmitir su mensaje artístico o crear su pintura.

 

JCM.  Dices, refiriéndote al pintor con respecto a su arte:” un universo en el que comienza siendo centro y eje impulsador del mismo” y pones en movimiento una serie de sugerencias de órbitas y evoluciones. Hablas del pintor como un creador, y yo me pregunto, ¿tienes en algún  momento la impresión –como le

sucede a los escritores con sus personajes – que algunos elementos de la pintura toman vida propia y se imponen al cuadro, por encima de la voluntad o la intención original del artista?

DI. Creo que si, más que creador, el pintor interviene como medio para cristalizar elementos sobre cuales  no tendrá ningún dominio luego de ser plasmados sobre la tela, papel o cual sea el soporte.  Por eso te digo que el pintor crea un universo del que comienza siendo el centro. Solo por un momento inicial  es el eje impulsador, para luego convertirse en un elemento más: pasa a un plano secundario  y ve como se va diluyendo su poder sobre lo creado.  Cuando entiende esto, la dinámica de pintar se convierte en una especie de drama en el que el pintor con curiosidad y expectativa va develando el desenlace.

JCM.  Decía Nietzsche, hablando de la literatura, que en cualquier página de un libro se puede encontrar un pedazo de autobiografía. ¿Crees que tu pintura deja traslucir de alguna manera tu intimidad?

DI. Me parece que sí, tanto la forma de hacer como el contenido de lo que se representa ofrece al público que sabe buscar, pistas sobre la forma de ser, vivencias e intereses del artista. Me parece que especialmente en la pintura ya que esta ha estado directamente en contacto con la mano del pintor. Si observas con calma mí pintura, el trazo, la sensibilidad para el color, las formas, la perspectiva, la composición, etc., te darán una idea  clara sobre mí, mis experiencias, emociones, pensamientos y sensaciones.

JCM. Parece que algunos escultores que trabajan con la piedra tienen la impresión, no de transformar un bloque de mármol en una figura humana, por ejemplo, sino la de “desnudar” la piedra, convirtiendo de esa manera el acto artístico en un descubrimiento más que en una creación. ¿Has tenido alguna vez una impresión parecida?

DI. En efecto, pienso que hay pinturas que produzco encontrando o haciendo aparecer la imagen, a partir de las formas y manchas de color, a fuerza de limpiar el lienzo o de ir quitando lo que sobra, trabajando de una manera negativa, muchas veces sin ninguna idea de lo que se está haciendo solo confirmando la visión que se va formando. Como tu mencionas, el acto artístico  se convierte en un descubrimiento o un develo de la verdad, en el que se conoce la realidad y se expresan las ideas en un ámbito superior.

JCM. Como los escultores que trabajan las sombras gracias  a la luz y que a veces parecen modelar el vacío por medio de la materia, he notado que en ocasiones anulas la perspectiva en tus cuadros y tengo la impresión que la descartas como si desearas expresarte únicamente gracias al color o a cualquier otro de los mecanismos de tu oficio.  ¿Es el tratamiento que le das a la perspectiva una manera indirecta de trabajarla por medio de su ausencia?

DI. Los cubistas en su tiempo, crearon una manera diferente de ver al colocar el espectador en múltiples puntos de vista en el mismo momento, jugando con el tiempo y el espacio, o tal vez suprimiéndolos…. El objeto sigue siendo uno y el sujeto se multiplica dándole un vuelco irreversible a la realidad.  Por otro lado, los fovistas replicaron: todo es color, desde donde y cuando sea que se mire el objeto lo importante es el pathos y la sustancia inducidos por el carácter cromático de la pintura que definirá al mismo tiempo la percepción del objeto.  Conociendo estas cuestiones realizo mis experimentos de perspectiva o ausencia de ella, talvez  como forma  no tanto de representar la realidad sino de confrontarla con la obra de arte, sometiendo la pintura sin perspectiva a la percepción  del espectador, lo que crea un juego de reflexiones.  Al tiempo que procuro darle  protagonismo a la sustancia cromática, resolviendo el espacio y la atmósfera por medio del color.

JCM. Podemos hablar del mar o de alguna lejana galaxia, podemos pintar un paisaje desierto o un animal en el bosque, pero siempre de alguna manera estamos hablando y pintando una parte del hombre. ¿Cuál es la parte del ser humano que está presenta, detrás de tu iconografía?  ¿Y fundamentalmente, ese ser humano eres tú?  ¿O es el otro?

Daniel Infante con sombrero en su taller

DI. Creo que en mi pintura están representadas las imágenes tanto del hombre terrenal cuanto del ser humano divino. Por momentos conseguimos elevarnos y contemplar lo divino pero más que nada estamos  en contacto con los elementos de la tierra. Siempre me ha gustado la solución de los antiguos Griegos a la cuestión de la divinidad, en la que existen las deidades olímpicas que viven en el cielo y respiran el éter (Apolo, Zeus, Atenea) y las telúricas que viven en la tierra , disfrutan de grandes fiestas y consumen grandes cantidades de vino ( Baco, Deméter). Por esto me complacería pensar que mis imágenes contienen la semejanza de ambos tipos de hombres divinos, el olímpico y el terrenal. Dos seres humanos totalmente diferentes y que habitan en lugares totalmente distintos pero ambos divinos.

Por otro lado, pienso que tanto el yo como el otro forman parte de mi obra. Si en el mundo como representación el sujeto representa al objeto, entonces cuando intento representar mi entorno estoy representando mi percepción de éste por lo que me represento a mí mismo y mi forma de verlo. Sin él yo no hay pintura. Luego cuando entra en juego  el espectador y se confronta con el carácter abierto que tiene mi obra, en el que la perspectiva y la composición tienen un papel importante, se crea como un efecto de espejo, se produce entonces un juego de reflexiones entre la visión del espectador y la propuesta del artista que le da finalmente un sentido trascendente a la obra.

 

 

 

 

 

DiarioLibre.com

13 Octubre 2012

Patios y Figuras

Por Inés Aizpún
 Daniel Infante es uno de los pintores jóvenes que más interés despierta actualmente. Su evolución -original, discreta, inteligente- ha ido mostrando en sus exposiciones individuales una carrera ascendente que no ha pasado desapercibida.”En la obra de Daniel Infante descubro una inédita mirada de nuestras claridades, de nuestros clamores y de nuestra fisonomía. Alejada de lo trivial, de lo gastado, de lo tópico del trópico”, dijo de él Pedro Delgado Malagón. “Su obra es una bella expresión de su conciencia creadora, sencilla y simple como la oferta naif, pero a la vez extraña y complicada como los atisbos del alma”, ha opinado Arnulfo (Miñín) Soto.El próximo martes Daniel Infante se someterá de nuevo al escrutinio del público. Inaugura su muestra Patios y Figuras en Arte Berri, en una exposición en la que Fernando Casanova ha encontrado atisbos de “un expresionismo de feliz emotividad”. Y añade: “Infante aparenta cierta ingenuidad en el dibujo, pero está muy lejos de ser un pintor ingenuo; la fórmula o sistema que desarrolla en su búsqueda de pureza de color y de relación directa entre dibujo y pintura está totalmente lograda en el conjunto final.”No es fácil para los pintores jóvenes encontrar su propio lenguaje y su sitio en un mercado difícil y pequeño. Parece que es indispensable para abrirse camino como artista tener una vocación inconmovible, la convicción profunda de que no se puede hacer otra cosa que pintar. Es su caso.

IAizpun@diariolibre.com

De Diario Libre

El Caribe » Daniel Infante: Patios y figuras

http://www.elcaribe.com.do/2012/10/17/daniel-infante-patios-figuras

FORUM

Daniel Infante: Patios y figuras

17/10/2012 12:00 AM – FERNANDO CASANOVA

La galería Arte Berri presentó ayer la exposición Patios y figuras de Daniel Infante. Verla es pasear por un camino de color y de un nuevo expresionismo. El color ha sido convertido en formas para transmitir sensaciones, ideas y sentimientos. Hay una factura de expresionismo feliz en las obras de Daniel Infante; aunque pareciera una  contraposición a lo que estamos acostumbrados cuando hablamos de expresionismo, siempre representado por artistas  atormentados. En las obras en esta muestra se da esa aparente contradicción: es un expresionismo de feliz emotividad.

En la obra “En el café” vemos un conjunto en azul en el que presenta a dos mujeres charlando  alrededor de unas tazas de café. Es tal la intimidad y complicidad que se siente entre esas dos mujeres que uno reconoce esa capacidad que solo tienen las mujeres de hablar de sus cosas sin necesidad de que la otra tenga que darle una solución o una respuesta, sólo que la escuchen. Y en esa obra están perfectamente transmitidos esos momentos que sólo las mujeres conocen tan bien; las relaciones en la composición y la atmósfera entre los personajes son creíbles, perfectamente logradas. En Daniel Infante existe un parecido, en algunas formas y en la selección de colores, con Ernst Kirchner, y él lo admite y le gusta que sea así. “Los artistas que más me han impresionado desde que decidí pintar han sido Matisse y Kirchner”, me comentó recientemente.

Pero en Infante hay autenticidad, originalidad y espontaneidad. Sus temas son propios y reconocibles de inmediato: patios, naturalezas muertas, grupos de personas o “figuras aplatanadas”; temas que ya son distintivos de este joven artista. Su estilo es una nueva forma de entender la pintura, la composición y el color en nuestro país. Dice Infante: “procuro darle protagonismo a la sustancia cromática, resolviendo el espacio y la atmósfera por medio del color”. Y así es, pues encaja perfectamente a sus figuras y objetos. Sus composiciones contienen elementos que, desde una perspectiva óptica, tal vez sean ilógicas, pero perfectas para el sentimiento. A veces sacrifica poner el acento en la perspectiva y la profundidad para que disfrutemos del esquema cromático. Infante aparenta cierta ingenuidad en el dibujo, pero está muy lejos de ser un pintor ingenuo, la fórmula o sistema que desarrolla en su búsqueda de pureza de color y de relación directa entre dibujo y pintura está totalmente lograda en el conjunto final.

¿Matisse, Kirchner? No, es Daniel Infante, quien nos hace redescubrir el color, las formas lúdicas y sensuales de un trópico revisitado por la mirada de un artista con formación y talento en esta exposición en la ya mítica galería Arte Berri.

El Caribe » Daniel Infante: Patios y figuras

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5 Responses to “Daniel Infante. Colores y formas puras.”

  1. Isis

    May 17th, 2012

    !me encanta la obra de este artista!

  2. Luisito

    May 31st, 2012

    Me gustan mucho esas pinturas. Gracias.

  3. Wilkin

    Jun 3rd, 2012

    excellente

  4. […] Daniel Infante. Colores y formas puras. […]

  5. Alguien

    Mar 3rd, 2014

    wow me gustan tus pinturas no sabia que pintabas tan bien soy tu alumna y……. WOW

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