Arte CARIBEÑO: Mitos, etiquetas y deconstrucción cultural.

por el 30/07/19 at 11:56 am

Arte CARIBEÑO: Mitos, etiquetas y deconstrucción cultural.

Por Bingene Armenteros y Fernando Casanova

 

Bingene Armenteros y Fernando Casanova

 

 

RESUMEN

Una típica expresión para hablar del arte caribeño es la de que “El arte caribeño, responde a la idiosincrasia única de esta región, se caracteriza muy particularmente por el color, la línea, la forma y temática”. Eso puede aplicarse al arte de cualquier región o país. Es puro cliché de trabajos de estudiantes de secundaria. Otra definición encontrada en Internet es “El arte caribeño se caracteriza por sus colores brillantes, el estilo naif…se perciben en sus obras las grandes frutas, los paisajes exuberantes…por representar las formas humanas de manera abstractas, fuertemente influenciadas por el simbolismo voudou”. Según eso Nadal Walcott no sería un artista caribeño.

 

La fragmentaciones de intereses e ideológicas han conseguido que el Caribe sea un región de fronteras internas, donde la pobreza es una expresión geográfica; es algo que va por barrios, municipios, regiones y ciudades. En el arte ahora ya no se ve nada que coincida con la realidad; inclusive es inútil que hurgue en el pasado, porque sólo sacamos restos de imágenes y no se sabe muy  bien lo que representan, si son recuerdos reales o ficciones. Existen varios Caribe en función a los idiomas, religión y población inmigrante; el español, el inglés o el africano. La producción artística caribeña no es un almacén de autores, sino una forma de razonar que se creó con una historia de saqueadores y saqueados de tercera categoría en el orden jerárquico de las potencias que se repartían el mundo en siglo XVI. Ese espacio que llamamos el mar Caribe fue parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de memorias implantadas, de un pasado poco heroico, falto de derechos, lleno de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos traídos para justificar acciones. Esa división, de cara a los cartógrafos, sólo auspiciaba guerras por parcelas particulares…Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas en la imaginación de los aventureros.

 

Tienen unos 60 años tratando de deshacer la identidad dominicana para reemplazarla por el imaginario izquierdista que todavía insiste en que los haitianos son más cultos que los dominicanos, cuando la realidad es totalmente distinta y muy diversa. Podemos citar a 6 artistas caribeños como Paul Giudicelli, Amaya Salazar, Wifredo Lam, Jorge Pineda, Basquiat (Si reclamamos a Chasseriau como dominicano más razones tiene Basquiat para ser haitiano) donde se puede ver las diferencias entre ellos, ninguno de los tres se pueden poner como una tendencia heterogénea caribeña. Otro ejemplo más ilustrativo sería la producción joven dominicana que vimos en el Concurso para arte contemporáneo de Diario Libre, más de 100 artistas y casi todos con tendencias y medios muy parecidos pero con temáticas más cercanas a los temas mediáticos del momento, salvo muy pocas excepciones.

 

La insistencia en poner al Caribe como una región de ex esclavos, negros y animistas lo contradicen las estadísticas. Los blancos representan el 64.1% de la población cubana, los mulatos el 26.6% y los negros el 9.3%, según cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba en un estudio titulado “El color de la piel según Censo de Población y Viviendas del 2012”. En Puerto Rico la población blanca al 2006 es de un 75% y la no blanca de un 25%. En la República Dominicana, sin datos fiables, por los eufemismos de “indio” “trigueño” y otras denominaciones, podríamos decir que la población es mayoritariamente mulata y cristiana.

 

El museo o más bien galería de arte precolombino de la Fundación García Arévalo nos da una de las mejores muestras de qué era el arte caribeño. Allí podemos ver, a través de producción real, palpable, el origen y tendencias de los pobladores caribeños de hace menos de 600 años. La influencia que hubo entre islas en la que sus pobladores estaban acostumbrados a la navegación de cabotaje, la de llegar a la siguiente isla que se pueda ver un cabo a simple vista y no el aventurarse a mar abierto e inseguro. La invasión de artistas españoles a RD a partir de la guerra civil española y la continuidad de España en la isla son más perdurables que la producción afro dominicana en la actualidad.

 

Artistas caribeños, por origen o nacimiento, que demuestran que no existe una expresión típicamente caribeña de los habitantes de estas islas.

 

Puerto Rico: Francisco Oller, José Campeche, Antonio Martorell, Marcos Alegría, Rafael Tufiño,

 

Cuba: Wifredo Lam, Manuel Mendive.

 

Haití: Edouard Duval Carrié, Laurenceau, Gerards, Basquiat, Casimire,

Hector Hyppolite…

 

Venezuela: Armando Reveron, Cruz Diez, Armando Barrios

 

Colombia: Los llamados artistas de la costa caribeña. Alfredo Piñeres, Pero Botero que aún siendo de Medellín sus temas parecen del  Macondo caribeño, Marla Caicedo

Luis de la Haye.

 

República Dominicana: Giudicelli, Amaya, Pineda, Jaime Colson, Amable Sterling, Nadal Walcott, Goico, Ada Balcacer, Guillo Pérez…

 

 

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