Hacer arte.

por el 17/11/19 at 9:39 pm

Hacer arte

Por Fernando Casanova y Llaca

Visita de los magos, detalle, El Bosco.

 

El arte es el lenguaje mas adecuado que tenemos para lidiar con lo que no entendemos. Sus intentos de explicaciones nos sumergen en paradojas que nos crean más dudas; así de contradictoria o masoquista parece ser nuestra especie.

Payaso de oro con los ojos maquillados. Goico.

Saul Steinberg

Los artistas están fascinados por el peligro, eso está claro; si no no estarían lidiando con algo tan nebuloso como el arte. Algunos pueden tener una motivación económica o de escalamiento social, pero a la mayoría les gusta el riesgo de caer, la hazaña, el peligro.

¿Por qué insisten tanto en hacer arte los artistas? He hecho esa pregunta a muchos artistas y, en verdad, todos han comenzado a divagar y muchas veces a dar explicaciones contradictorias entre si. ¿Para estar más cerca de sí mismos? ¿Porque es normal cuando se nace anormal? ¿Se nace o se hace un artista?

Dicen que los antiguos dioses griegos cuando querían destruir a un ser humano comenzaban haciéndole perder el sentido de la medida; o sea, lo exponen a que sobrepasen los límites, producen en él el sentido de la desmesura, le imponen que conozca y reconozca el mundo y a los demás desde el arte. Y un proverbio antiguo, parece que erróneamente atribuido a Eurípides “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”. Quizás por eso desaparecieron los dioses griegos y quienes permanecieron fueron esos locos que son los que han hecho al mundo soportable.

Oleo/tela, Tovar 1998.

Luís Hidalgo

Manifiestos DADA

El Dr. Anamú, José Cestero.

 

También están los otros artistas, los de farándulas. De ellos decía Carlos Casagemas, el amigo suicida de Picasso, que en esos todo es fanfarria, puro oropel y galas hechas de cartón piedra y papel maché relleno de aserrín. Siempre están  a la busca de un albergue, de una cena, y de algunos pesos. Siempre detrás de algún ricachón, detrás de unas riquezas que inducen a la avaricia y a la traición a todo lo que represente humanidad o dignidad.

 

Vivimos en un período de prodigiosa ansiedad cultural, por su escasez de valores sólidos, por la cultura de la inmediatez y la superficialidad; en la que 140 caracteres están supuestos a decir lo que hay que decir, y más de ahí hacen que nadie te lea por largo y “aburrido”.

Fernando Casanova. Exprimidor de ojos, acuarela y gouache sobre papel.

Autorretrato, Hulda Guzmán.

El artista crea el desequilibrio social que necesitan, como purgante, las sociedades cuando se estancan; pero ese desequilibrio tiene que ser real, no de bulto mediático, o de repetición de los mismos ready-made de hace más de cien años; sino de purgantes más intensos por la calidad de sus sustancias. Meterse trapos en la boca y filmarlo no puede sustituir la pureza de un dibujo, o las maravillas que crean los que saben manejar una paleta llena de colores.

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